Publicado en Tendencias del mercado
Terrazas, jardines y el atractivo duradero de la vida al aire libre en España
El espacio exterior sigue siendo uno de los grandes atractivos de comprar vivienda en España. Según un estudio de Fotocasa de 2025, el porcentaje de compradores de segunda residencia que priorizan una terraza aumentó del 33% al 38% interanual.
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Hay ciertos aspectos que los compradores buscan en España mucho antes de empezar a hablar del precio por metro cuadrado. La luz es uno. La privacidad, otro. Y luego está el espacio exterior, que a menudo termina de completar la imagen.
Una terraza que recibe el sol de la mañana, un jardín con sombra para largas comidas, una azotea con espacio suficiente para tomar algo al atardecer o una piscina rodeada de vegetación madura. No son simples extras atractivos. En muchas zonas de España, forman parte esencial de la manera en que se vive y se disfruta una vivienda. Marcan el ritmo del día, la sensación de amplitud y esas pequeñas rutinas que hacen que una propiedad sea algo más que un lugar donde alojarse.
Ese atractivo resulta especialmente evidente en primavera, cuando las viviendas españolas muestran todo su potencial. Los balcones y las terrazas vuelven a convertirse en estancias exteriores. Los jardines se suavizan y ganan presencia. Las ventanas permanecen abiertas durante más tiempo. El límite entre interior y exterior empieza a difuminarse, precisamente lo que muchos compradores buscan en una vivienda en España.
Los datos confirman que este factor sigue pesando. Según un estudio de Fotocasa de 2025, el porcentaje de compradores de segunda residencia que consideraban importante tener una terraza aumentó del 33% al 38% interanual. El informe también señalaba que esta cifra sigue por debajo del 44% registrado en 2023, por lo que conviene interpretarlo como una recuperación del interés más que como un nuevo máximo. Aun así, el mensaje general es claro: el espacio exterior sigue siendo una parte fundamental del atractivo, especialmente para los compradores motivados por el estilo de vida.
Esta tendencia encaja plenamente con la evolución general del mercado. El último informe de Dils Lucas Fox apunta a la fortaleza de una demanda impulsada por el estilo de vida en España, junto con niveles récord de compras extranjeras en el primer semestre de 2025 y la resiliencia continuada del segmento prime. También destaca un creciente interés por el bienestar, la biofilia, las viviendas con servicios y la calidad global del entorno doméstico, factores que refuerzan la idea de que los compradores prestan cada vez más atención a cómo se siente una vivienda, no solo a su tamaño.
El significado del espacio exterior varía de un mercado a otro. En Barcelona, puede ser la terraza la que transforma un apartamento elegante en una vivienda realmente fácil de disfrutar durante todo el año. En Madrid, donde la discreción y la calma son especialmente valoradas, un jardín o una azotea pueden aportar una sensación de refugio difícil de replicar. En Marbella, Ibiza o Mallorca, la expectativa suele ser más amplia y envolvente, con comedores exteriores, jardines cuidados, piscinas y parcelas generosas como parte integral del estilo de vida.
Lo importante no es solo que una vivienda tenga espacio exterior, sino que ese espacio sea lo suficientemente bueno como para utilizarse de verdad. Los compradores se han vuelto más exigentes en este sentido. Un pequeño balcón puede ayudar a una propiedad en el mercado, pero rara vez despierta el interés como lo hace una terraza donde cabe una mesa de comedor o un jardín que ofrece privacidad real y comodidad. En las mejores viviendas, el espacio exterior se siente natural, no decorativo. Amplía la casa, en lugar de quedar separado de ella.
Quizá por eso su atractivo se mantiene con el tiempo. La vida al aire libre en España no es una moda pasajera. Está ligada al clima, al ritmo de vida y a una idea más profunda de bienestar. Para los compradores internacionales en particular, forma parte de una aspiración más amplia: una vivienda que se perciba más saludable, más pausada, más abierta y más generosa en la forma de vivirla.
Para algunos, eso significa un apartamento en la ciudad con una terraza lo suficientemente amplia para desayunar o tomar algo al final del día. Para otros, una villa con jardín donde los niños puedan pasar la tarde y los invitados reunirse hasta la noche. Los detalles cambian, pero el impulso es el mismo. Los compradores buscan viviendas que mejoren la experiencia del día a día.
Por eso las terrazas, los jardines y la vida al aire libre siguen teniendo tanto peso en España. No hablan solo de diseño o de valor, sino de la calidad de vida que el comprador espera encontrar una vez realizada la compra.